No escribo. Eso es lo único claro. A pesar de todo sigo vivo, sin escribir pero sintiendo.
Ayer salí a comprarme un helado. Cerca de casa hay una heladería, solo esta abierta de mayo a septiembre, el resto del ano permanece cerrada, es una extraña sensación, que explicare en otro momento, lo que siento cuando paso por el local cerrado los meses de invierno. Pero ahora estamos en verano, y mi heladería favorita esta abierta. Como siempre una larga fila de gente espera su turno, los que están cerca del mostrador, dudan nerviosos que sabor elegir: fresa, plátano, chocolate, melón...
Yo lo tengo claro, como siempre.
-Un helado de pistacho -digo cuando llega mi turno.
De vuelta a casa, pienso que hay un símil bastante evidente entre esta heladería y la vida. Los meses de verano, cuando esta abierta, son los momentos felices, sabemos que no duran eternamente, y lo único que evita vivir en constante insatisfacción, es esperar el próximo verano, y tener la certeza de que acabara llegando.
-- Desde Mi iPhone
Casa de Muñecas
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No, no hablaré de la obra de Ibsen. Y sí, he escrito Muñecas con mayúscula,
aunque según la ortografía castellana no debería. Porque no se trata de
unas ...

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